Cómo funciona nuestro cerebro ante lo que nos ocurre
Cuando vivimos algo —ya sea externo (lo que vemos, oímos, tocamos…) o interno (dolores, taquicardia, mareo…)— nuestro cuerpo lo registra a través de los sentidos o de la propiocepción. Después, nuestra mente procesa esa información y le da un significado. En función de cómo interpretemos lo que sucede, aparecerán determinadas emociones, sensaciones físicas y conductas.
Esto significa que antes de una emoción siempre hay un pensamiento, aunque a veces sea tan rápido o automático que no lleguemos a darnos cuenta.
El modelo A-B-C
Este modelo explica por qué no nos afectan las cosas que pasan, sino lo que pensamos sobre ellas.
A – Acontecimiento
Situación externa o interna, con elementos positivos, neutros o negativos.
B – Pensamientos / Interpretaciones
El diálogo interno que hacemos sobre lo que ocurre: creencias, suposiciones, reglas personales.
C – Emociones y sensaciones físicas
Lo que sentimos depende del significado que damos a la situación, no del hecho en sí.
D – Conducta
Cómo actuamos a partir de esas emociones y valoraciones.
¿Por qué es importante?
Muchos pensamientos son automáticos y pasan desapercibidos, pero aun así influyen en cómo nos sentimos. Si nuestras interpretaciones son inexactas o demasiado negativas, pueden generar malestar emocional y dirigir nuestra conducta de manera poco útil.
Un ejemplo:


